Hay otra opción: no quedarte con ninguna. Mientras no tengas que basar una decisión práctica, puedes simplemente suspender el juicio sobre un hecho que no te consta que sea verdadero o falso. Por ejemplo, un compañero de trabajo te cuenta un chismorreo sobre tu jefe y su gusto por los prostíbulos. Harás bien en no darlo por cierto sin pruebas. Pero también harás bien en no hacer comentarios críticos sobre los puteros delante del sospechoso.
Igual estás pensando en que tú no hablabas de sociedad, sino de ciencia. Pero precisamente ninguno de estos temas puede confinarse en un laboratorio pues el factor humano es predominante.
No me hace mucha gracia poner este comentario en una historia sobre Benítez, que es clarísimamente un fabulador sin escrúpulos. Pero una forma segura de equivocarse es buscar un bando con opiniones radicales y comulgar con todo lo que te dice. Como decía uno un par de comentarios más arriba, hay también mucha gente que cree que sólo existe lo que se ha demostrado.
No creo en la magia, ni siquiera en las religiones, ni en los poderes mentales, ni en las medicinas alternativas (salvo en las hierbas de efectos bien conocidos). Los "platillos volantes" son un tema un tanto más complicado, pues los viajes espaciales y la posibilidad de vida extraterrestre no las niega nadie. No se trata de saber "si existen", sino más bien de "si se producen aquí y ahora".
En cualquier caso, intento distinguir entre quienes se oponen al charlatán de turno y quienes simplemente dicen que cualquiera de estos temas "son imposibles". La primera posición es de escepticismo ante personas que no suelen ser nada dudosas: los que saltan a contar historias de este tipo cantan a la legua. Aparte de que se lucran con ellas y el montaje se ve enseguida.
Pero la segunda actitud está también muy extendida y lleva a absurdos como alguien que intentaba ridiculizar hace unos días en Barrapunto un testimonio sobre el bólido reciente.
A mí me han contado historias sobre platillos volantes de primera mano varias personas en las que tengo mucha confianza. Aparte de que en uno de los casos hubo más de doscientos testigos. No doy por demostrado que estos fenómenos fueran reales (aunque una "alucinación colectiva" de doscientas personas me parece más increíble) y no corro a atribuirles un origen extraterrestre. Pero no compro ninguna versión oficial y mucho menos un "eso es imposible porque no hay pruebas".
Simplemente ni creo, ni dejo de creer... sino todo lo contrario.
Otra opción
(Puntos:3, Inspirado)( http://barrapunto.com/ )
Igual estás pensando en que tú no hablabas de sociedad, sino de ciencia. Pero precisamente ninguno de estos temas puede confinarse en un laboratorio pues el factor humano es predominante.
No me hace mucha gracia poner este comentario en una historia sobre Benítez, que es clarísimamente un fabulador sin escrúpulos. Pero una forma segura de equivocarse es buscar un bando con opiniones radicales y comulgar con todo lo que te dice. Como decía uno un par de comentarios más arriba, hay también mucha gente que cree que sólo existe lo que se ha demostrado.
No creo en la magia, ni siquiera en las religiones, ni en los poderes mentales, ni en las medicinas alternativas (salvo en las hierbas de efectos bien conocidos). Los "platillos volantes" son un tema un tanto más complicado, pues los viajes espaciales y la posibilidad de vida extraterrestre no las niega nadie. No se trata de saber "si existen", sino más bien de "si se producen aquí y ahora".
En cualquier caso, intento distinguir entre quienes se oponen al charlatán de turno y quienes simplemente dicen que cualquiera de estos temas "son imposibles". La primera posición es de escepticismo ante personas que no suelen ser nada dudosas: los que saltan a contar historias de este tipo cantan a la legua. Aparte de que se lucran con ellas y el montaje se ve enseguida.
Pero la segunda actitud está también muy extendida y lleva a absurdos como alguien que intentaba ridiculizar hace unos días en Barrapunto un testimonio sobre el bólido reciente.
A mí me han contado historias sobre platillos volantes de primera mano varias personas en las que tengo mucha confianza. Aparte de que en uno de los casos hubo más de doscientos testigos. No doy por demostrado que estos fenómenos fueran reales (aunque una "alucinación colectiva" de doscientas personas me parece más increíble) y no corro a atribuirles un origen extraterrestre. Pero no compro ninguna versión oficial y mucho menos un "eso es imposible porque no hay pruebas".
Simplemente ni creo, ni dejo de creer... sino todo lo contrario.