El Iter es el International Thermonuclear
Experimental Reactor, aunque ahora a los que trabajan en
él no les gusta lo de experimental y prefieren decir que
iter viene de la palabra latina para camino.
El Iter espera alcanzar una fusión energética y
económicamente rentable mediante lo que llamamos
confinamiento magnético. Me explico: para lograr que
dos átomos se fusionen y liberen con ello una gran cantidad de
energía es antes necesario sobrepasar la barrera
electrostática, es decir, la repulsión electrica entre
los núcleos. Para lograr esto los
átomos han de chocar entre sí a una velocidad enorme. Pero
claro, no nos conformamos con un par de miles de tales choques,
queremos un numero enorme de las mismas. Por eso la única
forma conocida hasta el momento de alcanzar condiciones de
fusión es tener la materia fusionable a unas temperaturas
elevadísimas: es necesario que sea 10 mayor que la temperatura
en el centro del Sol.
El principal problema al que se enfrenta la fusión, el que
ha hecho que no dispongamos desde hace veinte años de reactores
de fusión en nuestros coches, es el de confinar una materia durante el
tiempo suficiente a esas altísimas temperaturas.
Ni que decir tiene que no existe ningún material que las
soporte. Y aquí es donde entra en juego esa técnica
llamada confinamiento magnético. Como a esas altas
temperaturas la materia está casi totalmente ionizada
(está en estado de plasma) podemos aprovechar las cargas
eléctricas para confinarlas con un campo magnético.
Además, para que las partículas no escapen por
ningún extremo, se emplea un diseño parecido a una
rosquilla (un toro): esto es lo que los investigadores en
fusión llaman un Tokamak.
Hace unos cincuenta años se pensaba que se podrían
constriur tokamaks del tamaño de una mesa de escritorio (de
ahí la eterna promesa de tendremos fusión en veinte
años). Sin embargo, debido a los enormes gradientes de
temperatura, (una diferencia de diez millones de grados en unos
metros), el plasma es se vuelve inestable y se enfría en unas
centésimas de segundo. Por eso, para reducir los gradientes de
temperatura, el Tokamak debe ser tan grande como sea posible. Y se
confía en que el ITER, que será el mayor Tokamak
jamás construido, sea suficientemente grande como para mantener
la fusión el tiempo suficiente como para recuperar la
energía que insertamos.
Pero el ITER es un proyecto tan ambicioso que un único
país no puede permitirse construirlo solo. Por eso es una
colaboración entre la Unión Europea, Rusia, EEUU,
Japón, Corea y China. Pero claro, esto nos trae los problemas
típicos de la diplomacia. Ahora mismo el proyecto lleva casi
un año parado porque no se deciden entre construirlo en
Cadarache (Francia), que es la candidata de la UE o en Japón.
Esperemos que esto se solucione pronto, porque a mi juicio el ITER es
uno de los más prometedores retos científicos del
presente y quzás el único que a largo plazo puede
garantizar de forma limpia nuestra creciente necesidad de
energía.
Pero como ves, esta fusión de fría no tiene
nada. La mayoría de la comunidad científica dejó
de creer en la fusión fría hace tiempo. En las aulas de
física suele mencionarse como ejemplo de lo que no hay
que hacer en investigación: anunciar unos resultados tan
espectaculares antes de que la comunidad lo haya confirmado.
Resulta que España también era candidata para albergar el ITER, pero por razones (más que probablemente) políticas, se retiró su candidatura.
Eso tuvo mucho revuelo en los medios de comunicación, tanto que aquella misma semana, en lugar de hablarse de la pérdida de la posibilidad de haber albergado uno de los más ambiciosos proyectos científicos de la historia, se hablaba de que en Valencia celebrarían la copa América de vela.
Sobre el ITER
(Puntos:5, Informativo)( Última bitácora: Miércoles, 13 Febrero de 2008, 13:40h )
El Iter es el International Thermonuclear Experimental Reactor, aunque ahora a los que trabajan en él no les gusta lo de experimental y prefieren decir que iter viene de la palabra latina para camino.
El Iter espera alcanzar una fusión energética y económicamente rentable mediante lo que llamamos confinamiento magnético. Me explico: para lograr que dos átomos se fusionen y liberen con ello una gran cantidad de energía es antes necesario sobrepasar la barrera electrostática, es decir, la repulsión electrica entre los núcleos. Para lograr esto los átomos han de chocar entre sí a una velocidad enorme. Pero claro, no nos conformamos con un par de miles de tales choques, queremos un numero enorme de las mismas. Por eso la única forma conocida hasta el momento de alcanzar condiciones de fusión es tener la materia fusionable a unas temperaturas elevadísimas: es necesario que sea 10 mayor que la temperatura en el centro del Sol.
El principal problema al que se enfrenta la fusión, el que ha hecho que no dispongamos desde hace veinte años de reactores de fusión en nuestros coches, es el de confinar una materia durante el tiempo suficiente a esas altísimas temperaturas. Ni que decir tiene que no existe ningún material que las soporte. Y aquí es donde entra en juego esa técnica llamada confinamiento magnético. Como a esas altas temperaturas la materia está casi totalmente ionizada (está en estado de plasma) podemos aprovechar las cargas eléctricas para confinarlas con un campo magnético. Además, para que las partículas no escapen por ningún extremo, se emplea un diseño parecido a una rosquilla (un toro): esto es lo que los investigadores en fusión llaman un Tokamak.
Hace unos cincuenta años se pensaba que se podrían constriur tokamaks del tamaño de una mesa de escritorio (de ahí la eterna promesa de tendremos fusión en veinte años). Sin embargo, debido a los enormes gradientes de temperatura, (una diferencia de diez millones de grados en unos metros), el plasma es se vuelve inestable y se enfría en unas centésimas de segundo. Por eso, para reducir los gradientes de temperatura, el Tokamak debe ser tan grande como sea posible. Y se confía en que el ITER, que será el mayor Tokamak jamás construido, sea suficientemente grande como para mantener la fusión el tiempo suficiente como para recuperar la energía que insertamos.
Pero el ITER es un proyecto tan ambicioso que un único país no puede permitirse construirlo solo. Por eso es una colaboración entre la Unión Europea, Rusia, EEUU, Japón, Corea y China. Pero claro, esto nos trae los problemas típicos de la diplomacia. Ahora mismo el proyecto lleva casi un año parado porque no se deciden entre construirlo en Cadarache (Francia), que es la candidata de la UE o en Japón. Esperemos que esto se solucione pronto, porque a mi juicio el ITER es uno de los más prometedores retos científicos del presente y quzás el único que a largo plazo puede garantizar de forma limpia nuestra creciente necesidad de energía.
Pero como ves, esta fusión de fría no tiene nada. La mayoría de la comunidad científica dejó de creer en la fusión fría hace tiempo. En las aulas de física suele mencionarse como ejemplo de lo que no hay que hacer en investigación: anunciar unos resultados tan espectaculares antes de que la comunidad lo haya confirmado.
Y España no es candidata...
(Puntos:1)( http://www.callemayor.info/ | Última bitácora: Martes, 06 Noviembre de 2007, 07:59h )
Eso tuvo mucho revuelo en los medios de comunicación, tanto que aquella misma semana, en lugar de hablarse de la pérdida de la posibilidad de haber albergado uno de los más ambiciosos proyectos científicos de la historia, se hablaba de que en Valencia celebrarían la copa América de vela.
Si es que somos de pandereta...
Un saludo
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