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  • por Dr. Death (1744) el Lunes, 22 Noviembre de 2004, 15:10h (#392209)
    ( http://barrapunto.com/ )
    La Iglesia no se tiene por qué callar, pero lo que no puede hacer es imponer a toda la sociedad sus preceptos morales.

    Si están en contra del aborto, de la eutanasia, del divorcio, de los matrimonios homosexuales, de las relaciones sexuales prematrimoniales (salvo cuando las practican sus sacerdotes por la fuerza con menores, que entonces se encubren según los protocolos de actuación para estos casos), del uso de anticonceptivos y de a saber qué cosas más, son muy libres de pedir a sus fieles que se abstengan de estas prácticas, y los creyentes también lo son de seguir los preceptos de sus gurús.

    Ahora, que por lo que no paso es por que intenten imponer a todos los demás sus paranoias. Yo no bebo más refresco que agua tónica, (debidamente aliñada, eso sí), y creo que el exceso de azucar del resto es malo. ¿Debería tratar de influir en la legislación para que se prohibiera cualquier refresco carbonatado excepto la tónica? Seguro que los fabricantes y consumidores de refrescos de cola, naranja y limón se me echarían encima, pues, a todas luces, es un despropósito, aparte de una estupidez. Entonces, ¿qué problema hay en que se critique a la ICAR por sus injerencias? Y con más razón si consideramos que la Conferencia Episcopal es un agente desestabilizador bajo las órdenes de una potencia extranjera. Resumiendo, no solo se debe criticar a la ICAR, sino que la reacción más lógica tras la convocatoria de manifestación, sería llamar al embajador en el Vaticano a consultas, y tomar represalias diplomáticas ipso facto.
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    Acabemos con las firmas reivindicativas
    [ Padre ]