por
pobrecito hablador
el Miércoles, 13 Septiembre de 2006, 23:15h
(#811356)
pero si propone una teoría alternativa está en la obligación de demostrarla
Principio número uno. Las teorías son teorías y no teoremas porque no pueden demostrarse. Ni las de la Iglesia, ni las de Einstein, ni las tuyas.
Principio número dos (aunque alguno dirá que si es el dos no es principio, sino continuación, poco importa); muy relacionado con el anterior. La ciencia es conocimiento inductivo, no deductivo. Por eso no puede llegar a conclusiones necesarias (demostraciones: teoremas).
Cuando, por ejemplo, partiendo de f = m * a demuestras que ese coche tiene tal velocidad, lo haces al amparo de una teoría, esto es, bajo una hipótesis. Si resulta que f = m * a no es necesariamente cierto (como de hecho resulta que es) tu razonamiento sigue estando igual de bien, o mal, hecho, porque sigue teniendo su precondición; que la precondición se cumpla o no sólo tiene que ver con la validez (en el sentido más utilitarista) del resultado, no con su corrección en la teoría en que se enmarca.
Continuación número tres (aunque tan importante que debería ser Principio, con mayúscula). Las teorías científicas han de ser falsables, no demostrables. Esto nos colocaría a las teorías religiosas como no válidas (se podría profundizar y matizar mucho mucho, pero no merece la pena ahora mismo) desde el punto de vista del conocimiento científico. Lo importante de este Principio es que muestra que lo importante en una teoría científica no es demostrarla.
Todo esto es algo bastante fundamental en la filosofía de la ciencia. Me aventuraría a decir que en la filosofía sin apellidos y que es un conocimiento fundamental que se le presupone a alguien con el pretencioso pseudónimo de Zaratustra; semejante soberbia con tanta ignorancia nos muestran a un prepúber (espero que el 27 sea el número de tu portal y no tu edad, chavalote) que ha mal-leído algo de Nische y se masturba con vehemencia.
Re:Qué obsesión
(Puntos:0)pero si propone una teoría alternativa está en la obligación de demostrarla
Principio número uno. Las teorías son teorías y no teoremas porque no pueden demostrarse. Ni las de la Iglesia, ni las de Einstein, ni las tuyas.
Principio número dos (aunque alguno dirá que si es el dos no es principio, sino continuación, poco importa); muy relacionado con el anterior. La ciencia es conocimiento inductivo, no deductivo. Por eso no puede llegar a conclusiones necesarias (demostraciones: teoremas).
Cuando, por ejemplo, partiendo de f = m * a demuestras que ese coche tiene tal velocidad, lo haces al amparo de una teoría, esto es, bajo una hipótesis. Si resulta que f = m * a no es necesariamente cierto (como de hecho resulta que es) tu razonamiento sigue estando igual de bien, o mal, hecho, porque sigue teniendo su precondición; que la precondición se cumpla o no sólo tiene que ver con la validez (en el sentido más utilitarista) del resultado, no con su corrección en la teoría en que se enmarca.
Continuación número tres (aunque tan importante que debería ser Principio, con mayúscula). Las teorías científicas han de ser falsables, no demostrables. Esto nos colocaría a las teorías religiosas como no válidas (se podría profundizar y matizar mucho mucho, pero no merece la pena ahora mismo) desde el punto de vista del conocimiento científico. Lo importante de este Principio es que muestra que lo importante en una teoría científica no es demostrarla.
Todo esto es algo bastante fundamental en la filosofía de la ciencia. Me aventuraría a decir que en la filosofía sin apellidos y que es un conocimiento fundamental que se le presupone a alguien con el pretencioso pseudónimo de Zaratustra; semejante soberbia con tanta ignorancia nos muestran a un prepúber (espero que el 27 sea el número de tu portal y no tu edad, chavalote) que ha mal-leído algo de Nische y se masturba con vehemencia.